"...He visto más cosas de las que recuerdo, y recuerdo más cosas de las que he visto..."

Este no pretende ser un blog de viaje pero, sin embargo, es la consecuencia, o la razón, de un viaje soñado, que me permitió coleccionar una gran cantidad de fotos, información, leyendas y testimonios que consideré apropiados para compartir con otros que, como yo, adoren las maravillas que atesora este país: Italia.

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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Nabucco de Verdi


POR QUÉ "VA PENSIERO", CORO DE NABUCCO, ES CASI UN HIMNO PARA LOS ITALIANOS?


Después de la muerte de la esposa y de los pequeños hijos de Verdi, éste pasaba por un período particularmente difícil de su vida y, a pesar de ser ya por esa época un reconocido compositor de óperas, termina, a duras penas, su último trabajo, que resulta un verdadero “fracaso ” entre el público. Decide, entonces, no volver a componer nunca más. Pero en ese momento llega a sus manos un libreto del antiguo Jews, exiliado de su tierra natal. Verdi, que era un ardiente nacionalista y soñaba con una Italia libre y unida, creyó ver en Jews un símbolo de los italianos oprimidos, y no se equivocó. Basado en el libreto, compuso Nabucco, y tuvo un éxito enorme. La ópoera fue estrenada el 9 de marzo de 1842 en La Scala de Milán y, de ahí en adelante, Giuseppe y sus óperas se transformaron en todo un símbolo de la independencia italiana.
“Va, pensiero” es el coro del tercer acto de Nabucco, calificada también, como la «obra judía de Verdi», porque canta la historia del exilio hebreo en Babilonia tras la pérdida del Primer Templo de Jerusalén. Los patriotas italianos se identificaron rápidamente con el pueblo hebreo, y esta canción, cuyo tema es el exilio y la nostalgia por la tierra natal… «Oh mia patria sì bella e perduta!» («¡Oh patria mía, tan bella y perdida!»), resonó con mucha fuerza en los corazones patrióticos que, incluso, vale recordar, que durante el siglo XIX, en la época de la unificación italiana, liderada por el rey Víctor Manuel II, el entusiasmo unificador se expresaba con el grito de “¡Viva Verdi!”, significando VERDI un acrónimo de “Vittorio Emmanuele Re D'Italia”.



Hoy en día, si vas al teatro a presenciar esta fantástica ópera, no faltará algún italiano que, finalizado el Coro “Va pensiero” grite con orgullo “Viva la patria”!

  •    Letra de "Va pensiero"

En italiano

Va, pensiero, sull'ali dorate;
va, ti posa sui clivi, sui colli,
ove olezzano tepide e molli
l'aure dolci del suolo natal!
Del Giordano le rive saluta,
di Sionne le torri atterrate...
Oh mia patria sì bella e perduta!
Oh membranza sì cara e fatal!
Arpa d'or dei fatidici vati,
perché muta dal salice pendi?
Le memorie nel petto raccendi,
ci favella del tempo che fu!
O simile di Solima ai fati
traggi un suono di crudo lamento,
o t'ispiri il Signore un concento
che ne infonda al patire virtù.
che ne infonda al patire virtù
che ne infonda al patire virtù
al patire virtù!.

En español

¡Ve, pensamiento, con alas doradas,
pósate en las praderas y en las cimas
donde exhala su suave fragancia
el dulce aire de la tierra natal!
¡Saluda las orillas del Jordán
y las destruidas torres de Sion!
¡Oh, mi patria, tan bella y perdida!
¡Oh recuerdo tan caro y fatal!
Arpa de oro de fatídicos vates,
¿por qué cuelgas muda del sauce?
Revive en nuestros pechos el recuerdo,
¡Que hable del tiempo que fue!
Al igual que el destino de Sólima
Canta un aire de crudo lamento
que te inspire el Señor un aliento,
que al padecer infunda virtud,
que al padecer infunda virtud,
que al padecer infunda virtud,
al padecer, la virtud!.

UNA ANÉCDOTA DEL MAESTRO VERDI
Se dice que Giuseppe Verdi, caminando por La Scala de Milán, se topó con un organillero que tocaba la marcha triunfal de “Aida”, su obra más grande. Verdi se sintió atraído, pero de inmediato se dirigió a él recriminándole: "Vas demasiado rápido, se necesita ritmo, seguido del tiempo". "Gracias señor" le respondió el hombre que lo había reconocido de inmediato y a quién se dirigía con deferencia. Al día siguiente, pasando por el mismo sitio, Giuseppe encuentra al mismo sujeto que, finalmente, ejecutaba la pieza “a tempo” y, a pesar de la modestia del instrumento, realizaba una buena interpretación. -Muy bien-pensó Verdi pero, en ese mismo momento, leyó que con letras rojas bien visibles sobre el órgano del organillero decía: "El discípulo de Giuseppe Verdi"!

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